miércoles, 23 de diciembre de 2015

Latidos de un viajero (poema XXII) - Inmundicia

Húndete en el estómago de la mediocridad;
ahógate con las paredes del esperpento;
quémate con el periplo de tu vanidad;
arrástrate en el desierto de tu excremento.

¡Suplícame, tú fariseo!
¡Devuelve el laurel que robaste!
¡Acepta que este mundo te queda pequeño!








viernes, 6 de noviembre de 2015

Latidos de un viajero (poema XX) - No hay más

¿Cuál es el quid de la gloria?

Una idea en tu cerebro,
un huracán en tus pulmones
y una espada en tu corazón.

No hay más.